Quizá una de las cosas que me hace disfrutar tanto de esta saga es que los integrantes de mis equipos son siempre distintos en cada entrega, es decir, nunca uso pokemons con los que me haya pasado ligas en juegos anteriores. Eso sí, lo único que no cambio es el pokemon inicial que siempre es de planta.
Resulta que tras comprar un Pokemon Plata (que estaba "tirao" de precio), ando ahora totalmente viciado.
A lo largo de mis quince horas de juego, he sido capaz de encontrar el legendario objeto "CAÑA VIEJA" (que mítico), que me permitió el acceso al épico y venerado (no tanto como yo) ser "MAGIKARP".
Pues bien, resulta que decidí meter a este titan de nivel 10 en mi equipo. Decir que en ese momento tan solo conocía el poderoso ataque "SALPICADURA".
Largo y agotador fue el sendero que recorrimos para que este bicho subiera 5 niveles y aprendiese un nuevo ataque. Cuando leí en la pantalla de la consola "Magikarp ha aprendido placaje" pensé que la cosa sería mucho más rápida, ya que no dependería de dos pokemons para que el pececillo levease (palabro que me he sacado de la manga por que me ha salido de los mongos XD).
Nada más lejos de la realidad, el monstruito no puede ser más inútil (enserio, no puede), ganaba los combates a duras penas, por lo que cada dos por tres (seis) me tocaba ir al el centro pokemon. Pero sin duda el momento más épico que he vivido desde que comencé la partida ha sido el siguiente:
Caterpie VS Magikarp, un combate que estaba más que ganado ya que, mi pokemon superaba por más del doble al nivel del rival. Tras dos placajes el pokemon queda KO, pero... un momento, no es el rival el que besa el suelo... ¡¡¡EL MALDITO BESUGO COLORAO HA PERDIDO CONTRA UN GUSANO CON CARA LERDO!!! (de pocos juegos se puede sacar una frase así).
Fue literalmente así:
Tras esto dejé todo y me retiré a un templo budista, pero como no tenían enchufes para conectar el submarino nuclear, regresé y escribí esta entrada.
Byee!!

